Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Observatorio de salud y cambio climático


Enfermedades infecciosas

Las enfermedades vectoriales son enfermedades transmitidas por artrópodos que actúan como vectores de diferentes patógenos: parásitos, bacterias y virus.

En la transmisión de enfermedades por vectores intervienen entre otros los siguientes factores: la capacidad de supervivencia y la reproducción del vector, su tasa de picadura y la tasa de incubación de microorganismos patógenos en su interior. Tanto los vectores como los microorganismos patógenos y los hospedadores sobreviven y se reproducen en un intervalo de condiciones climáticas óptimas: las principales son la temperatura y la precipitación, aunque también son importantes la altitud sobre el nivel del mar, el viento y la duración de la luz diurna.

Las variaciones climáticas como el fenómeno de “El Niño/Oscilación Austral” (ENOA) influyen sobre la distribución temporal y espacial tanto de los vectores como de los hospedadores y reservorios y se han registrado aumentos de casos de enfermedades como la malaria, el dengue, la leishmaniosis, etc, relacionados con estos fenómenos.

El aumento de temperatura acelera la maduración de las larvas de mosquito y el desarrollo de la fase adulta. Además estos mosquitos adultos, al ser más pequeños necesitan alimentarse con mayor frecuencia incrementando la tasa de picaduras e inoculaciones. Otro efecto del aumento de la temperatura es que disminuye el tiempo que requiere el vector para ser infectante desde que adquiere el patógeno, de este modo, dentro de unos márgenes, el calentamiento global incrementará la transmisibilidad de las enfermedades infecciosas transmitidas por artrópodos.

El aumento de la pluviosidad podría aumentar los criaderos de artrópodos y favorecer la creación de ecosistemas óptimos para los roedores (hospedadores intermediarios), no así las inundaciones que los destruirían. Las sequías tendrían un efecto similar al disminuir los cauces y crearse más aguas estancadas.

A estos factores hay que sumar otros como los cambios del uso del suelo, la deforestación o los planes de irrigación que también modifican las relaciones entre patógenos, vectores, hospedadores y reservorios, aumentando la transmisibilidad de algunas enfermedades y disminuyendo la de otras.

 

Virus del Nilo Occidental

El virus del Nilo Occidental habitualmente infecta a aves (reservorio) e infrecuentemente a humanos mediante la picadura del mosquito Culex spp, su vector. Este virus ha sido aislado en muchos países europeos tanto en mosquitos como en roedores, aves migratorias, garrapatas, caballos y humanos. Dado que el 80% de los casos en humanos son asintomáticos, la tasa de infección es desconocida y sólo se declara cuando existen grandes brotes epidémicos con casos de gravedad. Un ejemplo fue el brote de fiebre del Nilo Occidental en el Sur de Francia en el año 2000. La agresividad del mosquito vector se correlacionó con las altas temperaturas y el alto grado de humedad de esa época. También en un brote en Israel se relacionó con la ola de calor sufrida a principios de verano.

En España se han hecho estudios de seroprevalencia que revelan la existencia de brotes en los años 60-80 en Valencia, Galicia, Coto de Doñana y Delta del Ebro [1]. También se han notificado casos en el Sur de Portugal, Rumanía e Italia. En España se detectó un caso en 2007 en Barcelona mediante búsqueda activa entre los casos de encefalitis y meningitis víricas. Un aumento de la temperatura probablemente aumentaría la transmisión en nuestro territorio causando casos de meningitis y encefalitis en áreas de riesgo como las cercanías de humedales donde conviven las aves migratorias con grandes poblaciones de mosquitos.

 

Dengue

Es la enfermedad transmitida por artrópodos a humanos más importante a nivel mundial pero en Europa, desde la II Guerra Mundial, probablemente por la utilización de DDT para la erradicación de la malaria, no existe transmisión local. Su principal vector, el Aedes aegypti hasta ahora no criaba en Europa pero recientemente se ha localizado una colonia en Holanda. Otro posible vector, el Aedes albopictus (mosquito tigre) ha sido introducido en los últimos 15 años y se ha expandido a muchos países incrementando la posibilidad de la transmisión del dengue así como de otras enfermedades de las que es potencial vector como la fiebre amarilla, la encefalitis japonesa, la encefalitis equina del este, chikungunya, fiebre del valle del Rift, fiebre del Nilo Occidental y algunas dirofilarias.

El dengue es una enfermedad fundamentalmente urbana y su transmisión es sensible a la temperatura. Las proyecciones de cambio climático en cuanto a humedad para 2085 sugieren un cambio altitudinal y latitudinal y un aumento de la temporada de transmisión de la enfermedad.

En España se ha detectado la presencia de Aedes albopictus en Cataluña expandiéndose rápidamente ya que se dan las condiciones climáticas idóneas para el desarrollo y reproducción del mosquito. Las temperaturas altas del verano español, las actividades al aire libre y los núcleos urbanos donde sus habitantes mantienen las ventanas abiertas, hacen que se den las condiciones ideales para la transmisión de la enfermedad en nuestro territorio.

 

Fiebre Chikungunya

Este virus también se transmite por la picadura de mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. Esta enfermedad generalmente tropical, en España se ha detectado hasta la fecha como casos importados, pero tras el reciente brote en el Noreste de Italia de 2007 transmitido por el A. albopictus, y la detección de casos en Albania, Bélgica, Croacia y Bosnia, es necesario vigilar la posible presencia de esta enfermedad en nuestro territorio. Además, como ya se ha comentado, el cambio climático y las condiciones en nuestro país pueden favorecer la emergencia de esta enfermedad que además ha mostrado tener una gran transmisibilidad.

 

Malaria

Históricamente la malaria fue endémica en toda Europa, incluso en los países escandinavos, pero fue erradicada en los años 70 por múltiples factores asociados al desarrollo socioeconómico. Aún así, se dan las condiciones idóneas para la transmisión del Plasmodium, dependiendo éstas de factores climáticos como la temperatura y la humedad. Así, se han dado casos aislados de transmisión por vectores locales de una cepa de malaria tropical a sujetos susceptibles (malaria introducida).

Existen pocos estudios sobre proyecciones de propagación de la malaria en Europa asociada al cambio climático y se estima que su reemergencia es muy improbable. Mientras las condiciones climáticas son favorables para la transmisión local, el incremento de la densidad vectorial o el desarrollo del parásito, otros factores como la calidad de la vivienda, las condiciones socioeconómicas, el acceso al tratamiento y la solidez del sistema sanitario, reducen las posibilidades de la reemergencia de la malaria en el continente.

En España se registran casos importados y de aeropuerto, y algún posible caso autóctono sin más transmisión. Existen poblaciones de vectores potenciales (Anopheles atroparvus)  pero el potencial malariogénico es muy bajo encontrándose el país en estado de anofelismo sin malaria.

 

Fiebre amarilla

No existe riesgo de emergencia de esta enfermedad tras la erradicación de su vector Aedes aegypti en la Península tras la II Guerra Mundial.

 

Leishmaniosis

Es una enfermedad parasitaria producida por Leishmania infantum presente en Europa y endémica en España. Se transmite de los perros a los humanos por la picadura del artrópodo Phlebotomus. La tasa de picaduras, la maduración del parásito en el vector y los periodos de diapausa (letargos invernales) están influidos por la temperatura. Las poblaciones de vectores se han extendido hacia el Norte llegando hasta Alemania aumentando el riesgo de que los casos importados produzcan transmisión local y lleguen a endemicidad de la enfermedad en latitudes donde no existía (como por ejemplo el norte de España).

A su vez, el aumento de las temperaturas y las sequías podrían causar el retroceso de la enfermedad en latitudes del Sur por obstaculizar la supervivencia del vector.

Otro efecto posible en relación al calentamiento global sería la emergencia en el Sur de Europa de leishmaniosis cutánea por Leishmania tropica.

 

Enfermedades transmitidas por garrapatas

Existen evidencias de la expansión hacia el Norte de Europa de especies de garrapatas como Ixodes ricinus en relación con el aumento de la temperaturas medias. En consecuencia se ha registrado un aumento de casos de encefalitis transmitidas por garrapatas, como los casos de Suecia, Noruega y Alemania, relacionados con inviernos cortos y suaves. En este cambio de distribución geográfica también hay que tener en cuenta factores como los cambios en los usos del suelo, el aumento de especies hospedadoras como ciervos y roedores, cambios en las actividades recreativas y laborales que podrían explicar la heterogeneidad de los cambios epidemiológicos en un contexto de calentamiento más homogéneo.

Otra enfermedad emergente en humanos y en expansión en territorio europeo relacionada con las garrapatas Ixodes ricinus es la anaplasmosis granulocítica humana pero su proyección de distribución en relación con el cambio climático está por investigar.

En España las enfermedades más importantes transmitidas por garrapatas son la fiebre botonosa mediterránea y la borreliosis de Lyme. En el caso de la fiebre botonosa mediterránea, el aumento de temperaturas podría disminuir las poblaciones de su especie transmisora en nuestro país, Ixodes ricinus, mientras aumentan en latitudes más al Norte. Sin embargo Rhipicephalus sanguineus, garrapata común del perro implicada en la transmisión de la enfermedad de Lyme no está influida por las temperaturas sino por la construcción periurbana y rural. Por otro lado, cabe la posibilidad de que las garrapatas africanas Hyalomma spp. llegasen a nuestro territorio y apareciesen casos de fiebre viral hemorrágica de Crimea-Congo como ya ha sucedido en brotes en Bulgaria, Albania, Turquía y Kosovo.

 

Enfermedades transmitidas por roedores

La población de roedores y su contacto con los humanos están influenciados por las condiciones climáticas y ambientales. Los inviernos y primaveras suaves y húmedas aumentan las poblaciones de modo que las proyecciones climáticas de calentamiento global sugieren un aumento de su número y un mayor contacto con los humanos especialmente en áreas urbanas.

Por un lado los roedores pueden albergar garrapatas y pulgas transmisoras de la peste y el tifus murino, y por otro, son hospedadores intermediarios y reservorios de numerosas enfermedades como leptospirosis, hantavirosis, himenolepiasis, fiebres hemorrágicas virales…

La peste está erradicada en Europa pero el incremento de la prevalencia en los reservorios en Asia central debido al cambio climático podría suponer una amenaza a Europa oriental.

Se ha observado en Estados Unidos [2] y en Bélgica [3] que la infección por hantavirus  está influenciada por las condiciones climáticas, aumentando como consecuencia de una gran producción de semillas tras temporadas de gran pluviosidad que incrementan el número de roedores al tener mayor disponibilidad de alimento. En otros países europeos el aumento de temperaturas se ha asociado con infección por hantavirus de modo que es esperable que el calentamiento global incremente el riesgo de infección [4].

En España, los estudios de seroprevalencia de hantavirus han detectado anticuerpos en la población tanto rural como urbana.

En los años 2006 y 2007, tras las plagas de topillos en Castilla y León, se produjeron varios casos de tularemia en humanos en aquellas áreas en las que se habían utilizado rodenticidas de superficie [5].

 

Otras enfermedades infecciosas

El grado de humedad absoluta y la temperatura se asocia con la duración y estacionalidad de otras enfermedades infecciosas como el virus sincitial respiratorio, la gripe, la enfermedad neumocócica invasora o la tuberculosis pero esta relación no está lo suficientemente aclarada, aún así es posible que el calentamiento global acorte los periodos de transmisión de alguna de estas enfermedades.

La mayor utilización de los sistemas de climatización y aire acondicionado podría aumentar el riesgo de exposición a Legionella spp.

 

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[1] Lozano A y Filipe A.R. 1998. Anticuerpos a virus West Nile y otros flavivirus transmitidos por artrópodos en la población del Delta del Ebro. Rev Esp Salud Publica 72: 245-250.

[2] Engelthaler D.M,. Mosley D.G., Cheek J.E., et al. Climatic and environmental patterns associated with hantavirus pulmonary syndrome, Four Corners region, United States. Emerg Infect Dis 1999; 5: 87–94.

[3] Tersago K, Verhagen R, Servais A, Heyman P, Ducoff re G, Leirs H. Hantavirus disease (nephropathia epidemica) in Belgium: eff ects of tree seed production and climate.

[4] Pejcoch M, Kriz B. Ecology, epidemiology and prevention of hantavirus in Europe. In: Menne B, Ebi K, eds. Climate change and adaptation strategies for human health. Darmstadt: Steinkopff -Verlag, 2006: 243–57.

[5] D. Vida, V. Alzaga, J.J. Luque-Larena, R. Mateo, L. Arroyo, J. Viñuela. Possible interaction between a rodenticide treatment and a pathogen in common vole (‘Microtus arvalis’) during a population peak. Science of the Total Environment 2009; 408: 267–7.1


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