Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Observatorio de salud y cambio climático


Enfermedades de transmisión hídrica y alimentaria

El cambio climático puede afectar a la seguridad alimentaria de diferentes maneras: influyendo en la productividad agrícola y por lo tanto en el abastecimiento de alimentos de las poblaciones (sequías, salinización de los suelos, destrucción de los cultivos por fenómenos climáticos extremos, alteración de la logística de abastecimiento, incremento de plagas…), o favoreciendo la contaminación por virus, bacterias, hongos o tóxicos químicos.

 

Producción de alimentos

En nuestro país, en los terrenos áridos mediterráneos, el calentamiento global y el incremento del número de olas de calor y de períodos de sequía reducirá la productividad agrícola. Así mismo, se pueden producir cambios en la distribución e incluso extinciones de especies piscícolas especialmente de agua dulce con el aumento de temperatura, aunque en algunos casos podría aumentar su número. Aún así, debido a la situación socioeconómica del país es improbable llegar a una situación de desabastecimiento, siendo éste el mayor peligro para algunos países en desarrollo.

 

Recursos hídricos

En España, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino las aportaciones a los cauces se han reducido entre 1996 y 2005 del orden de un 15%, con respecto a los valores medios obtenidos en el periodo 1940-1995, siendo la más afectada la demarcación hidrográfica del Segura. Estos datos tan alarmantes no se relacionan con disminución de la precipitación en estos periodos, sino con la sobreexplotación (aumento del regadío y del consumo), la masa forestal y el aumento de las temperaturas que favorece su evaporación directa. La continuidad de esta reducción de recursos hídricos conllevaría una situación de insostenibilidad del abastecimiento en nuestro país.

 

Enfermedades de transmisión hídrica

En nuestro medio es infrecuente que las enfermedades diarreicas de transmisión hídrica o alimentaria produzcan fallecimientos, pero hay que tomar en cuenta los cambios en su estacionalidad y frecuencia que se pueden producir por el aumento de temperaturas, tema que no ha sido estudiado en profundidad en España. También las lluvias torrenciales favorecen la contaminación de las aguas superficiales por patógenos y químicos, así por ejemplo está relacionado el grado de turbidez del agua con la concentración de Cryptosporidium y Giardia.

 

Enfermedades de transmisión alimentaria

Son numerosos los estudios que confirman los efectos de la elevación de la temperatura en el incremento de casos de salmonelosis (incremento del 5-10% de casos por cada grado de incremento de la temperatura media semanal) y, en menor medida de intoxicación alimentaria por Campylobacter. Por otro lado, el contacto entre los alimentos y vectores de enfermedades como las moscas y las cucarachas, es sensible a la temperatura. En los países templados, los inviernos suaves favorecen la eclosión de mayor número de moscas en verano o su aparición temprana en primavera [1].

El aumento de la temperatura del mar favorece la proliferación y “floración” de microalgas, algunas de las cuales producen toxinas que se acumulan en los animales microfiltradores principalmente moluscos como el mejillón, la almeja o la ostra, causando intoxicaciones alimenticias por consumo de marisco o de pescado (ciguatera muy común en los trópicos).

Otros patógenos como Vibrio parahaemolyticus y Vibrio vulnificus también son sensibles a la salinidad y temperatura del agua y se han producido brotes por consumo de ostras contaminadas en latitudes tan extremas como las costas de Alaska asociados a incremento inusual de la temperatura del mar.

La proliferación de los hongos en la cadena alimenticia también es muy sensible a las condiciones climáticas, siendo las condiciones óptimas diferentes para cada género por lo que no se pueden hacer previsiones generales. Se ha descrito un incremento en la aflatoxina en el maíz asociado a un período de sequía y altas temperaturas en 2003 que provocó la destrucción de toneladas de la producción por superar los niveles seguros para el consumo.

 

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[1] Confalonieri U et al. Human health. In: Parry ML et al., eds. Climate change 2007. Impacts, adaptation and vulnerability. Cambridge, Cambridge University Press, 2007, 391–431


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